Juego con mi serotonina,
en dinámicas idas y venidas.
Ella también participa.
Nos entendimos desde el principio,
sin necesidad de establecer normas.
Ambos disfrutamos haciendo trampas.
Pero también sabemos,
que jugar siempre a lo mismo,
garantiza un final aburrido.
Garantiza, el total de la desidia.
domingo, 17 de febrero de 2008
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