sábado, 27 de noviembre de 2010

Viva Bakunin

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En mi opinión, su intento de llevar a la práctica el despliegue de la teoría hegeliano-marxista, sólo se quedó en eso, un mero intento. Y esto fue así, porque aunque sea cierto que la revolución, implica la guerra, como método para hacerse con el poder (cosa que ellos lograron poner en practica) lo que no se les dio tan bien, fue lograr la Revolución propiamente dicha a todos los ámbitos de la realidad humana. A saber, a por ejemplo eliminar las diferencias e injusticias que llevan al hombre a adoptar una postura de egoísmo individualista (cuyo resultado lógicamente es su propia alienación) Y lograr así la desaparición del Estado burocrático excesivo. Ellos al final caen en el mismo error, en esencia, que aquellos contra los que luchan. La "historia" nos ha demostrado, que las revoluciones o las guerras, solo hacen que el despliegue de la "Historia" sea más rápido, de lo que lo son las capacidades del hombre para asimilar los cambios y los desajustes teórico-practicos. De hecho, con la Revolución Francesa, (consecuencia lógica de la llegada de la Ilustración; cuyo nuevo paradigma responde solamente a criterios empíricos, y por lo tanto humanos) el Hombre tira por tierra miles de años de aprendizaje lógico-humanista (por el simple hecho de confiar ciegamente en la "la razón" como método de conocimiento alternativo a la falaz y obsoleta realidad metafísica-católica que ya no podía sostenerse, ante las nuevas perspectivas científicas) en pos de un pensamiento racional-instrumental basado en la lógica medios-fines. Pues bien, contra esto es contra lo que lucharon, y sin embargo sus formas empleadas, contribuyeron a que hoy tengamos ni mas ni menos que lo que tenemos. Conclusión: no debemos de dejar, que ningún sistema económico (cuya función es meramente gestionar los recursos productivos, ya sea Comunista, Capitalista u otros; y cuya porción "del queso de la totalidad de la existencia del Hombre" supone sólo una de las muchas que lo forman). o Dicho de otro modo... ¡menos economía y más arte. Menos razón, y más corazón. Menos Teoría y más Imaginación!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Acelerado

Desterrado por voluntad propia y escapando virtualmente al nerviosismo propio de la vieja ciudad que tanto daño le había hecho... allí estaba él; Sumergido en otro de sus peculiares días de desidia y tedio; de alcohol barato y papel de plata; de soledad propia de quien la elige. En su rostro, muestras de preocupación y sorpresa, (propias de    quien busca comprender la absurda realidad del hombre de su época). Bajo el brazo izquierdo, un periódico del día anterior que había tomado prestado del bar de la esquina; no parecía quererlo para leer las noticias; ya que siempre decía que en aquel país en el que le había tocado nacer, las nuevas de tres meses atrás, seguían siendo las mismas que las del día presente; lo que para él,  demostraba la incompetencia de sus contemporáneos a la hora de resolver con solvencia cualquier tipo de problema público, por minúsculo que fuese. En su mano, tenía su habitual cartón de vino polvoroso (a menudo reciclado del contenedor del supermercado). Sus ojos llenos de pupila, observaban meticulosamente a un conglomerado de viandantes que deambulaban acelerados, como autómatas programados, de un lado al otro de la calle. Al mirar a aquellos seres,  se percata de que sus rostros se delatan inquietantes. No puede evitar que sutjan las preguntas:
-¿no estarán cansados, de trotar ininterrumpidamente hacia destinos inciertos? 
-¡La mirada es el espejo del alma!- Pensó para si...
-¿Cuál será la concepción de la realidad de esas personas?- Prosiguió redundante:
-¡Sus miradas están tristes!, entonces... ¿Porqué aparentan ser felices? ¿Tener seguridad, vitalidad, sentido, entusiasmo?- Al instante se acordó de una célebre cita de Madame Steele: "en esta vida, el ser humano debe elegir entre el aburrimiento y el sufrimiento". Sonrió orgulloso; no iba a dejar que cayesen en el olvido, las causas de sus convicciones, las mismas que le habían llevado a elegir su fatal destino. Pasado un rato y, manifestando un ebrio ritmo en sus pensamientos, dirigió de nuevo su lenta mirada hacia aquellos entes, cuyas inquietudes existenciales brillaban por su ausencia; y de nuevo... las preguntas:
-¿Serán conscientes de su levedad o de su finitud?¿Es posible que hubiesen encontrado un método para resistir al incuestionable, imparable y abismal despliegue del ser de las cosas mismas? -Su cara de escepticismo, demostraba sin quererlo, que ya se había respondido. Pasado un instante, se levantó dando tumbos (como un buen bohemio de parque y de cartones) y, tras una meada, reanudó sus ejercicios habituales de levantamiento de brick de tinto peleón, con los que siempre acababa regando aquel chándal indigente. Y así, ya casi balbuceando, se postró en el césped del parque (entre cagadas de perro, colillas de cigarro y cartones humedecidos) contemplando lascivamente, el hipnótico contoneo de nalgas que irradiaba aquella mulata de al lado...
-¡Eso sí que detiene el tiempo!...- Gritó titubeante. Pero no quiso apartarse de su tema de reflexión...
-¡Imposible!- (prosigue)
-En el caso de que estos entes hayan logrado crear un espacio donde no hubiese que preocuparse por el irremediable pasar del tiempo, la contingencia, la banalidad de la especie... debe ser necesariamente la creación de una fugaz y frágil barricada de papel; un mundo imaginario con el que crean resistir a su contingencia, a su insoportable levedad de ser. (Otro trago...)
-¿Cómo habrán llegado a esto?¿Cómo habrán sido capaces de mentirse a si mismos por no ser capaces de aceptar su simple y llana verdad existencial? ¡Tan extraño!; ¡Tan absurdo!; ¡Tan insustancial que, cualquier indicio de cordura, ahora es ridiculizado, sofocado, aplastado sin excepción por ese espectro masificador, al que han llamado Babilonia!. 












viernes, 12 de marzo de 2010

Oscense y Gallego

Había montado en ese bus urbano otro día más; no recuerdo muy bien hacia donde me dirigía exactamente, pero dudo que eso carezca de importancia. Lo que si recuerdo notoriamente, es la impresión que causó en mí aquella bella mujer, cuya luz superlativa, no titubeó en desvelar todo mi ser, como queriendo vislumbrarlo y liberarlo de su oscuridad laberíntica. No podía comprender, como esa desconocida, podía haberme obnubilado de ese modo, a pesar de que su mirada en todo momento del trayecto, apuntara hacia el suelo; como queriéndome decir, que no era el momento de impregnarme... Aún así no me dejo indiferente lo que sentí entonces... tenía la certeza de algo, y me inquietaba no saber la causa... pasó el tiempo y esa náyade de tan bello rostro e irradiante aura, se volvió a cruzar en mi camino. Esta vez no pudo evitar una mirada, proyectada directamente hacia mis ojos... y así, cual medusa gorgona, petrificó mi voluntad, e hipnotizó mi espíritu para que irremediablemente se fusionase con el suyo... a día de hoy sigue calándome hondo...